Oct 05 2010

Carta a Labordeta de José Ignacio González Faus

Category: Copiado y pegadoadmin @ 19:42

Ya me gustaría ser capaz de escribir cosas tan hermosas. Como no sé me limito a cortar y copiar

No habrá un día en que todos…

José Ignacio González Faus SJ

La Vanguardia, 25-09-2010

Sí, querido Labordeta, ahora lo sabes aunque ya lo sabías: no habrá un día en que todos veremos una tierra que ponga libertad. Sólo podremos ver los islotes de siempre, ocupados por unos pocos desalmados que levantaron allí su bandera privada a la que llaman libertad. Y no vendrá ese día no porque no sea posible, sino porque nosotros no queremos. O mejor: no lo quiere una minoría de desalmados, pero que cuentan con nuestra complicidad gracias a un sistema perverso que nos induce a ella.
Porque para que venga ese día es indispensable que los que pertenecemos al veinte por ciento de privilegiados de la humanidad (y nos creemos ser todo el género humano) bajemos claramente nuestro nivel de vida. Bajar no en lo necesario, pero sí en lo superfluo, que tanto nos inunda a nivel personal y estructural. Y ese descenso de nivel es imposible por dos razones: a) como dijo Voltaire, uno de los padres de nuestra modernidad, lo superfluo nos es lo más necesario. Y b) si descendemos y dejamos de consumir, se hunde nuestro sistema, asentado todo él en nuestro consumo. Así nos hemos encerrado en un laberinto sin salida, más cruel que el de Creta.
Algunos ilusos intentan decimos que, si seguimos creciendo mucho, habrá un día en que pueda llegar a todos esa libertad del pan, el agua, la salud y la educación. Pero también es falsa esa salida por dos razones: a) nuestro sistema sólo sabe crecer a condición de no distribuir: con un crecimiento que produzca ricos cada vez más ricos y pobres cada vez más relativamente pobres. Y b) si seguimos con esos ritmos de crecimiento nos cargaremos el planeta (al que ya hemos puesto bastante enfermo) antes de que la libertad pueda llegar a todos.
Así estamos, José Antonio. Tú lo sabías. Por eso seguiste cantando que no te ibas a rendir, que eras «como esos viejos árboles batidos por el viento que azota desde el mar» y que «hemos perdido compañeros, paisajes y esperanzas en largo caminar», pero buscabas el modo de «echar nuevas raíces…». Por eso habías cantado antes que
era posible que esa hermosa mañana de la libertad «ni tú ni yo ni nadie la lleguemos a ver» (aquí corrijo tu letra que decía «el otro» en lugar de nadie). Pero seguías empeñado en forjar esa mañana «como un viento que arranque los matojos diciendo la verdad». Esa verdad que intento proclamar en homenaje a ti: la hermosa mañana no vendrá porque nuestro sistema la impide; y sus guardianes (desde Bill Gates hasta Amancio Ortega) tienen suficientes armas de destrucción masiva para
acabar con todos los que intenten el cambio.
Para vergüenza nuestra, ese cambio es posible, por difícil que parezca. Y para vergüenza de esta Catalunya desde la -que te escribo, parte de esa alternativa ha sido elaborada aquí en Barcelona. Pero nos interesa menos que Messi o Ferran Adria. Y si no, ¿quiénes conocen el libro Democracia económica. Vers una alternativa al capitalisme, elaborado aquí, según tesis de D. Schweickart (Against capitalism, al que algunos calificaron como El Capital del siglo XX)? ¿Quién se preocupa de esas cosas, no ya entre los drogados por el volteriano «¡lo superfluo, tan necesario!», sino incluso entre los profesores de escuelas de negocios «católicas», o entre políticos que saben que perderán votos si abordan de esos asuntos?
Pero tú habías decidido que, aunque fuera a mano y sin maquinaria,ibas a seguir «limpiando los caminos de siglos de despojos contra la libertad». Gracias. Por eso evoco en homenaje a ti que pocos días después de que te dieran no sé qué medalla de mérito oficial, un jesuita buen amigo tuyo y mío, Jesús Mari fue a verte ya en tu
enfermedad, para contarte que en El Salvador habían sido recibidos en la casa presidencial los supervivientes y víctimas de una de tantas matanzas del ejército; y allí mismo comenzaron a cantar: habrá un día en que todos, al levantar la vista… Me contó Jesús Mari que, cuando viste el correo electrónico de Jon Sobrino que contaba esa anécdota, le habías dicho con una lágrima en los ojos: «Esto me consuela más que la medalla que me dieron el otro día».
Recordarás (o ya no necesitas recordarlo, porque ahora estás fuera del tiempo) cómo Jesús Mari mandó un correo a Jon Sobrino contándole lo que le habías dicho y cómo Jon (que estuvo con los campesinos salvadoreños en la casa presidencial) te narró la anécdota en un correo que comenzaba simplemente: «Querido Labordeta», y terminaba comentando así el episodio: «Por supuesto no eran Pavarotti ni Caballé; pero la verdad es que sonaba bastante bien». En fin, tú decías que estabas «regular, gracias de Dios». Nosotros seguimos «mal gracias al capital». Pero hoy podemos unir tus versos a los del profeta Amós cuando cantaba: «Venden al pobre por un par de hipotecas…, convierten los derechos en veneno y la justicia en amargura… Pero (Dios) jamás olvidará vuestras canalladas».

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Sep 30 2010

Yo tambien me siento obligado a hacerla circular porque la comparto

Category: Copiado y pegado,Opiniónadmin @ 18:02

Esta es la carta que he recibido de una compañera. No necesita muchas aclaraciones.

Creo, sinceramente, que difundir esta carta es casi una obligación. Gracias a quien la ha escrito y a los que la hacen circular.

El síndrome Belén Esteban

Como profesora, las preguntas de los alumnos que más me cuesta responder convincentemente son sobre por qué hay que estudiar cosas que a ellos les parecen inútiles o absurdas, como la Historia o la Geografía. Yo tengo claro qué me aportan a mí, pero de todas las razones que hay para estudiar estas cosas, yo les hago hincapié en lo necesarias que son estas disciplinas para comprender el mundo en el que viven: las coordenadas de espacio y tiempo, que al fin y al cabo son las que tratan la Geografía y la Historia, nos ayudan a conocer el sitio que ocupamos en el mundo y a comprender de dónde vienen todas nuestras realidades. Que todo eso les puede parecer ajeno y absurdo, pero que muchas de las cosas que estudian tienen que ver con su vida real y que, quieran o no, les afectan.

Por ejemplo, ¿quieres saber por qué tienes a tu lado a un compañero que viene de Ecuador? ¿por qué habla el mismo idioma que tú? ¿quieres entender por qué un señor, por nacer con el apellido Borbón, va a ser «rey» y el Estado Español le va a dar mucha pasta (que vendrá de los impuestos que tú pagues de mayor)? ¿por qué lo que digan unos señores europeos en Bruselas va a repercutir – y mucho – en tu vida? Todo eso es geografía. Todo eso es Historia.

Algunos entienden qué quiero decir, otros no. Yo no llevo mal las preguntas, las protestas… son críos. Es normal. Donde me desarman del todo y me dejan sin respuestas es cuando me dicen que todo eso les da igual. Que para qué quieren saber dónde está Marruecos, si no van a ir nunca. Para qué conocer el tipo de elecciones que hay en España, si ellos no tienen la intención de votar jamás. Que les resbala que haya una guerra en Irak, que media África se esté muriendo de hambre o que la Unión Europea diga «bla». Si ni siquiera les interesa eso, imaginaos lo complicado que me resulta hacer que se interesen por lo que hacían señores de hace cinco siglos, por muy apasionante que yo intente pintarlo.

Y, lo que llevo peor con diferencia, es esa actitud de orgullo con el que exhiben su ignorancia y su cortedad de miras. Esa actitud de «no sirve para nada, no me interesa. Eso que cuentas y a lo que dedicas tu vida es una mierda. Yo quiero jugar a la Play/ irme de compras al Centro Comercial y ya». La tienen conmigo, que enseño Historia, pero también con los profes de lengua, de biología, de matemáticas. El desprecio por los libros, por el Arte, por la Cultura, por las Ciencias… no es algo tan raro, y puede conmigo.

Últimamente esa actitud está más de moda que nunca. Tenemos una perfecta encarnación en la dichosa Belén Esteban, que no sabe nada, no quiere saber nada y se jacta de ello. La mala educación, la zafiedad y la ignorancia puestos en un pedestal día tras día. Todo el mundo la aplaude porque ella es «auténtica» (signifique lo que signifique eso). Conozco a mucha gente a la que le gusta ver a la Esteban y es curioso, porque hay toda clase de personas entre su público. Entre ellos, los que más me llaman la atención son dos tipos: la gente que tiene (o cree que tiene) más educación que ella y la ve como un divertimento, incluso algunos como un consuelo (yo soy mejor que ella), o los que son como ella, que han visto como la ignorancia y la mala educación también te pueden hacer triunfar en la vida y que hay que sentirse orgulloso de ello. Eso me da miedo: que se extienda y que sirva de ejemplo a más bobos, que opinen que el no saber nada es estupendo. Que el presumir de ser zafio e inculto se convierta en políticamente correcto y sea bien visto.
http://www.youtube.com/watch?v=fpgDqZBlszo
«Eh, que yo no quiero ayuda de nadie, que no necesito ayuda, leche» dice la Esteban en un momento de estos cuatro minutos de despropósitos. «Como yo no he pillado esa revolución -la industrial- tres narices me importa»– un argumento que podría haber empleado uno de mis peores alumnos.
En fin… lo grande es que estoy convencida de que la mayor parte del público (y muchos de los de las mesas) no tenían ni idea de que la chica estaba metiendo la zarpa hasta el fondo y más allá y reían y aplaudían porque lo decía el regidor.

Entendedme: yo no critico a la gente que no sabe. Yo no sé mucho de tantísimas cosas… tampoco creo que tenga que ser motivo de vergüenza el no haber estudiado, el no hablar correctamente o el tener lagunas de conocimiento. Lo que me entristece y me da pena es la actitud contraria, la exhibición con orgullo de la ignorancia y el menosprecio a cualquier cosa que huela a sapiencia. Que las autoridades y los dirigentes de muchos medios de comunicación no sean capaces de eliminar este tipo de exhibiciones zafias, groseras y, lo que es peor, incultas e ignorantes. Me duele el desprecio a la educación, en todos sus sentidos. Me duele… y me da una pena que me muero.

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Sep 23 2010

Correbous, los diputados cínicos y……..

Category: Copiado y pegado,Opiniónadmin @ 22:11

Forges en El país

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Ago 21 2010

La cantada de Las Provincias

Category: Copiado y pegadoadmin @ 2:41

02:34 horas del sábado 21 de agosto.

Supongo que algún «becario» se cabrea con el sistema informático del diario decano de la prensa valenciana.

En esta entrada y en esta otra (que supongo habrán cambiado ya) aparece lo lo siguiente

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Ago 19 2010

Santiago Niño Becerra sobre los ayuntamientos

Aplicable a nuestro pueblo al 100 %. Las negritas son mías.

Copiado de La Carta de La Bolsa en la sección de opinión De impuestos, deudas y servicios – 1

Entre los años 1975 y 2010 la deuda total de los ayuntamientos del reino ha crecido el 2.183%, más o menos, el 72% anual, ¿pueden Uds. citar muchas actividades, precios, economías, salarios, que hayan tenido un crecimiento semejante?ilustración, les costará encontrar muchas, y aún menos si se trata de actividades legales.

Coincidiendo en el tiempo con lo anterior, el Señor Ministro de Fomento ha manifestado que para que España cuente con unos servicios públicos de calidad su ciudadanía debe aceptar que la presión fiscal española aumente, una presión fiscal, ha dicho -y es cierto-, que es de las más reducidas de Europa.

Bien. Estamos llegando a aquello que ya hemos comentado aquí: al tiempo en que veríamos agujeros en el pavimento de las calles de nuestras ciudades (si prefieren sustituyan agujeros en el pavimento por suciedad deficientemente recogida, basuras acumuladas, mobiliario urbano deteriorado y no reparado y desde luego no repuesto, servicios de calidad a la baja, …); debido a un problema de recaudación, evidentemente, pero no sólo. (Superecomendable un texto de Paul Krugman en la Pág. 10 de El País Negocios del 15.08.2010: detalla hechos que ya están sucediendo -en USA- y que les sonarán: en Colorado Springs el ayuntamiento ya ha apagando, o se halla en vías de hacerlo, el 30% del alumbrado público: una farola de cada tres, pero hay más: Gobiernos locales que están destruyendo carreteras -en USA, sí- porque no pueden mantenerlas (además, la destrucción genera PIB).

Ya, ya: los ayuntamientos españoles consideraron como fijos ingresos que eran atípicos: los del ladrillo, fundamentalmente, ingresos que en algunos casos llegaron al 35% de su presupuesto de ingresos, y, en consecuencia, montaron estructuras y gastaron con arreglo a esos ingresos, y se endeudaron según esa falsa previsión de ingresos, y se comprometieron con unos gastos de mantenimiento en función de esos ingresos virtuales, y aceptaron competencias traspasadas por los Gobiernos regionales creyendo que esos ingresos iban a continuar siempre; claro eso es parte del problema, pero no es EL problema: EL problema es que lo-de-antes no va a volver.

El Señor José Blanco habla de presión fiscal, pero no cuenta toda la película: cierto, la presión fiscal es más reducida en España en comparación con la media europea, pero no dice el motivo de que ello sea así, y el motivo es doble: 1) por un lado, al ser baja la productividad española los salarios medios tienen que serlo, por lo que una presión fiscal elevada aún hubiese puesto más de manifiesto los bajos salarios españoles (a eso, evidentemente, debe añadirse que el nivel de fraude fiscal es mucho más elevado en España que en el resto de Europa, cosa a la que el Señor Ministro tampoco se refiere); 2) por otro el atraso en la oferta de servicios públicos con respecto a muchos países europeos era tan estratosférico, tanto, que para que esa oferta hubiese aumentado significativamente hubiese tenido que incrementarse tantísimo la presión fiscal que hubiera sido insoportable, y tampoco de eso ha dicho nada en Señor Ministro. (¿El atraso?, vean el porcentaje que sobre PIB gastan España y otros países europeos en protección social),

España, a lo largo de los años que ha durado el ‘España va bien’ ha mejorado sus servicios, naturalmente, de entrada porque se partía de una situación muy retrasada, pero lo cierto es que ha aumentado la cantidad y la calidad de sus servicios, tanto a nivel nacional como local, y ahora viene lo mejor: no sólo sin aumentar la presión fiscal, sino reduciéndola: entre 1996 y el 2004, porque era lógico que así fuese debido al color del Gobierno, a partir del 2004 porque ‘bajar impuestos era de izquierdas’.

En otras palabras, de nuevo fue por volumen por la razón por la que el Estado español aumentó sus ingresos públicos: más turistas, más viviendas, más automóviles, más bares y restaurantes, más consumo, … = más recaudación fiscal, pero era una recaudación temporal, dependiente y tramposa: a la que se han construido menos viviendas, a la que han venido menos turistas, a la que se han servido menos sangrías en los chiringuitos de playa, … los ingresos públicos se han caído, por lo que aquellos servicios que se ofrecían ahora no puede garantizarse que vayan a poder continuar ofreciéndose.

Tremendo, sí, pero más aún de lo que parece: estando ya los ingresos en caída casi libre, el Estado -los Estados: este actuar no ha sido exclusivo de España- se embarcaron a lo largo del 2008, 2009 y parte del 2010 en una orgía de gasto -de déficit: se gastaron lo que no tenían- a fin de ‘reactivar y estimular la economía’; a la que el efecto de las anfetas pasó … volvemos a la casilla de salida pero peor de cómo empezamos: mucho más entrampados.

Los ayuntamientos se encuentran endeudados (algunos superendeudados y otros megarchiendeudados): deben cosas que compraron, además, deben pagar servicios que todo ayuntamiento debe prestar, además además, tienen que mantener los jardines, polideportivos y paseos que encargaron construir (muchos de los cuales no han pagado), y ello en una atmósfera de ingresos a la baja derivada de una actividad económica que está descendiendo y que así va a seguir, porque la política de gasto diseñada por muchos ayuntamientos no se basaba tan solo en creer que ‘las cosas iban a seguir como iban’, sino en considerar que iban a ir a más de lo que ya estaban yendo.

El Estado, por su parte, se ve presionado a dos bandas: las regiones piden más y los servicios que de él dependen (en realidad, salvo en Euskadi y en Navarra todos los servicios dependen del Estado: él recauda y el da; el como da es otra película) cada vez son más caros, y evidentemente los fondos disponibles cada vez son -van a ser- menos.

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Ago 18 2010

El paro sube en Alfafar

Category: Copiado y pegado,Estadísticasadmin @ 2:09

Y en medio mundo. No es excusa.

Fuente: Foro Ciudad

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Ago 13 2010

Esperando la tormenta. Luis Sepúlveda en el diario «Público»

Category: Copiado y pegado,Opiniónadmin @ 8:27

Los minusválidos intelectuales esperan el momento de defender su puesto de trabajo machacando a los diferentes. «La roja», «Soy español, español, español»  son  preparativos para «moros fuera», «negros fuera», «España para los españoles».

Las crisis (económica, de trabajo, de servicios públicos, de políticos  corruptos…..) nos tienen atenazados, incapaces de articular un discurso integrador y que genere esperanza. Esperemos la tormenta

El original aquí de la sección Dominio Público del diario Público. Las negritas son mías.

LUIS SEPÚLVEDA

Este verano ha sido largo y caliente en el norte de España, el verde casi idílico de los valles asturianos se ha tornado mustio y los paisanos suspiran mirando al cielo en busca de las nubes que necesariamente han de traer la tormenta.
Hace ya muchos años, en casa del general Omar Torrijos, en Panamá, tuve el privilegio de conocer a Graham Greene y, en una tarde de tormenta tropical, me acerqué hasta la hamaca en la que el gran escritor bebía whisky con ademanes sacramentales. Tras compartir una media hora de silencio, me preguntó si quería saber en qué estaba pensando. Mi respuesta fue un sí rotundo, y el gran escritor me contó que tenía la frase final de una novela, pero nada más que la frase final, del resto del argumento no tenía ni la menor idea. La frase rezaba: “Y en eso llegó la tormenta”.
Nunca más volví a estar cerca de Graham Greene. Omar Torrijos murió en un extraño accidente urdido por la CIA que permitió a un sátrapa de apellido Noriega hacerse con el poder en Panamá y de paso facilitar una invasión norteamericana, y otros dos presentes en aquella tarde memorable tampoco están en este mundo: Hugo Spadafora perdió la vida en otro curioso accidente aéreo, y a Chuchú Martínez, la mano derecha de Torrijos, le falló su noble corazón de panameño, pero esa frase permanece en mi cabeza y suena con el timbre de voz susurrante de Graham Greene: “Y en eso llegó la tormenta”.
Cuando la canícula se hace insoportable, cuando el aire ahoga, cuando el cielo amenaza con pegarnos al suelo, entonces deseamos la tormenta salvadora, y desde hace ya varios años en España miramos al cielo buscando las señales de esa tormenta que tiene como misión hacer respirable el aire ciudadano, el aire calentado y envilecido por el odio de la derecha que ha reemplazado a los argumentos, a la posibilidad de discrepancia, al urgente diálogo civilizado.
Son muy pocos los países en los que el odio de la derecha ha llevado a situaciones tan grotescas como las que hemos presenciado en España. Desde el intento de sacar rédito político a la tragedia del 11-M, hasta buscar el enfrentamiento social mediante los mensajes apocalípticos que se sucedieron tras la aprobación de leyes como la que legaliza las uniones entre personas del mismo sexo, la Ley de Memoria Histórica, la que entrega una educación para la ciudadanía, o la que amplía un derecho tal elemental como es el de permitir que las mujeres decidan sobre su propio cuerpo, el lenguaje callejero de la derecha española ha sido de un odio virulento, de un odio que ha calentado la atmósfera hasta hacerla irrespirable.
Hemos presenciado el espectáculo de una Iglesia sedienta de volver a los tiempos del nacional catolicismo, llamando a defender a la familia, pero sin decir una palabra acerca de los miles de casos de abusos de menores perpetrados por sujetos de sotana y rosario. Hemos visto como el líder de la derecha abría las puertas a la más pura xenofobia proponiendo un contrato mediante el cual los extranjeros se comprometían a respetar las costumbres españolas, pero sin indicar ninguna. Hemos visto como, en lugar de proponer ideas, se festeja la subida monstruosa del paro como un éxito de la labor opositora.
Hace unos días tomé un taxi en Madrid y, aunque por regla de salud no converso con los taxistas, no pude evitar que me salpicara con sus babas de odio. El hombre sugería una intervención de la legión en Catalunya para poner en su lugar a esos cabrones, porque la prohibición de las corridas de toros era una ofensa a España, a los españoles, y sobre todo a él mismo, quintaesencia de la españolidad. Le pregunté si no sabía que los canarios habían hecho lo mismo el año 91, y su respuesta fue: los canarios, esos no son españoles, son africanos.
Días más tarde en mi pescadería de Gijón una anciana vaticinaba que lo de los catalanes prohibiendo los toros era el primer paso y que el siguiente era la quema de iglesias o la obligación de abortar. Su rebequita de ganchillo destilaba odio. Luego, en la fila frente a la caja de un supermercado, un asturiano y español de pura cepa indicó mi ramo de albahaca plastificada y exclamó: cómo no van a subir los precios si traen cosas que comen los extranjeros y de lo de siempre no se encuentra nada. Le indiqué que la albahaca era andaluza y su respuesta fue: si no te gusta lo de aquí, por qué no te largas a Barcelona o al país vasco que es donde os sentís a gusto.
Alguien puede alegar que las opiniones de ese taxista legionario, de la ancianita temerosa de abortos por decreto y del analfabeto gastronómico son excepciones, y tiene razón. Pero son excepciones que confirman una regla peligrosa pues el lenguaje del odio, el discurso del odio de la derecha española, va dirigido precisamente a esos minusválidos intelectuales cuyo patrimonio cultural se limita a una torpe idea la patria como hábitat, y a la religión como elemento autoafirmador de su ignorancia.
Y mientras tanto sigo esperando la tormenta. Una tormenta de ideas, pero progresistas, de izquierda, cargadas de humanidad e inteligencia, porque al odio desatado por la derecha sólo podemos responder desde la inteligencia social, desde la sensibilidad social.
Cuando llegue ese momento pensaré en el viejo Graham Greene con su vaso de whisky en la mano y susurrando: “y en eso llegó la tormenta”.

Luis Sepúlveda es escritor. Autor de ‘La sombra de lo que fuimos’

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Ago 10 2010

Se acaba el verano. Comienza la crisis.

Category: Copiado y pegado,Otro mundo es posibleadmin @ 7:53

Mi economista de cabecera se reafirma en sus previsiones

Vuelvo a decir lo que llevo diciendo desde principios del 2006: lo peor está por llegar: a partir de mediados del 2010, el crash. No hay solución posible EN el modelo actual: acaba de comenzar es una crisis sistémica, lo que significa que el modelo actual está agotado. Las soluciones vendrán con la puesta en marcha de un nuevo modelo, un modelo basado en la eficiencia, en la coordinación entre individuos, no, como hasta ahora, en el individualismo: en cada individuo y, desde luego, las soluciones no pasan porque cada país, cada Gobierno, ‘haga la suya’, sino por una colaboración económica internacional; pero auténtica, verdadera: postglobal.

Santiago Niño: España, ¿dónde está?, ¿adonde va? – y 2 hoy en la Carta de la Bolsa,

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Ago 09 2010

Los alcaldes podrían responder con sus bienes a las deudas del ayuntamiento

Category: Ayuntamiento de Alfafar,Copiado y pegadoadmin @ 20:52

Cuesta imaginar que pueda ser cierto. Os imagináis la estampida en el Ayuntamiento de Alfafar.

Leído en El Economista, Expansión, ABC.

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Ago 07 2010

Uno de los perdedores

Category: Copiado y pegado,Opiniónadmin @ 8:07

Mirándome al espejo

Javier Ortíz 25-07-1998

Llevo tanto tiempo perdiendo todas las guerras en las que me meto que puede decirse que la derrota es mi estado natural. No me incomoda en absoluto. Por el contrario, supongo que, si venciera alguna vez, me sentiría desazonado.

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